lunes, 8 de agosto de 2011

Semana de descanso (II)

Se acabó. Anteanoche terminé esa condena autoimpuesta durante la cual no me permití ver series, y la he cumplido sin problemas, más allá de unos casi inevitables minutos de Amar en tiempos revueltos que pasaron, más por mis oídos que ante mis ojos, a la espera de que mi madre terminase de verla.

La cuestión es que no me siento, como imaginé antes de empezar, con ninguna ansiedad de ponerme episodios, ni siquiera de aquellos relatos llenos de continuidad que dejé inacabados. No voy a negar que en alguna ocasión he echado de menos o he tenido ganas de seguir con las peripecias de Vic Mackey (The Shield), o de Monk, por poner dos ejemplos, pero han sido las menos, y por lo general no cuando estaba en casa, disfrutando de otras formas de entretenimiento. De hecho, la primera película con la que me puse, Slither, me dio ganas de retomar una serie, y no por tener a Nathan Fillion de protagonista, sino por el ligero parecido que encontré entre el personaje de Michael Rooker y el profesor que encabeza Breaking Bad:


Y si bien el domingo sí sentía algo así como el mono de series, y llegó un momento en que parecía que iba a sustituir las series por películas, pronto me quedó claro que no me apetecía cambiar una "adicción" por otra, y de ahí pasé con naturalidad a ejercitar algo tan evidente, pero de lo que muchas veces, metido en la vorágine de mil temporadas a medio ver, no me doy cuenta, que es hacer con mi tiempo libre sólo cosas que me apetezca en cada momento. Como si me apetece sólo sentarme y pensar. Y así hay días que han dado las nueve de la noche y parece que no he hecho prácticamente nada, pero me ha dado igual, he vencido esa obsesión por estar haciendo/viendo mil cosas.

Por otro lado, la semana ha sido bastante propicia: he tenido bastante trabajo, a veces hasta estresarme, y luego un encontronazo personal propició que me alejase también de otra de mis rutinas diarias. Así pues, y rescatando una carpeta llenita de mp3s del disco duro de mi antiguo portátil (hacía mucho que no escuchaba tanta música en casa), dejé pasar los días entre canciones largo tiempo aparcadas, una ración de prácticamente una película diaria, alguna que otra buena conversación, y horas relajantemente vacías.

El libro que comentaba hace una semana sigue, sin tocar, sobre la mesa, pero en cambio, me he metido con una relectura pausada y detallista de V de Vendetta, una obra más que interesante, sobre todo en estos tiempos que vivimos, con Anonymous usando la misma máscara de Guy Fawkes, leyes que recortan derechos, y la policía a veces más cercana a esos Fingermen que imaginó Alan Moore que a los personajes con corazón de Turno de Guardia o Canción Triste de Hill Street (pero bueno, "la próxima semana hablaremos del Gobierno", como decían Tip y Coll).

Respecto a las series, que al fin y al cabo es de lo que trata el blog, salvo los episodios de Expediente X de estos días, sigo sin ver nada, y de momento no tengo intención de seguir, al menos al ritmo que llevaba antes. He decidido seguir a dieta de series al menos lo que queda de mes, y cuando digo dieta me refiero a algo no tan restrictivo como esta pasada semana. Quizás prosiga con dos o tres series, pero con calma, con un visionado más ocasional que constante. Es decir, ver cada episodio como una ocasión especial, no uno más en una larga, casi interminable ristra. Esto probablemente también implique dejar algunas series en el camino y quedarme con las que más me llenen, pero sin arrepentirme de haber visto tantas, porque al fin y al cabo, por muy frase manida que sea, en la variedad está el gusto, y sigo creyendo que viendo cosas malas y mediocres puedes valorar mejor lo bueno.

Y ya puestos, creo que me voy a animar a revisionar (y en algunas ocasiones, comentar aquí) algún que otro episodio de series ya vistas, algo que, dado el volumen de lo que tengo por ver, rara vez hago.

domingo, 7 de agosto de 2011

Los tres días del Zorro

No se me extrañen, no voy a hablar de ninguna serie protagonizada por aquel aventurero enmascarado. El Zorro al que me refiero es la traducción del nombre de pila de uno de los dos protagonistas del relato con el que he terminado mi abstinencia de series. Como avancé en la primera parte del post de la semana pasada (en breve publicaré mis reflexiones sobre la experiencia), hoy tenía un motivo para ver episodios de una Serie. Para algunos podrá parecer un motivo más bien tonto, pero son estas tonterías, estas tradiciones, las que a veces hacen que algo siga vivo.

Pues veréis: hoy, 7 de agosto, es el cumpleaños de David Duchovny, el que interpretase a Fox Mulder. Y además, es el aniversario del estreno en España (aunque yo la vi en un preestreno el día antes) de la primera película sobre Expediente X. Y por si fuera poco, en dos días será el cumpleaños de su compañera de reparto, Gillian Anderson, la que se hiciera famosa como Dana Scully. Estos tres días, junto al 13 de octubre (cumpleaños de Fox Mulder, pero también de su creador, Chris Carter) son los días que procuro rememorar un poco todo lo que Expediente X significa y significó para mí.


La mayoría de los que me conocen saben que rindo culto a esta Serie, no ya por haberme acompañado durante mi adolescencia, o por haber sido el punto de unión gracias conocí a una serie de gente, la mayoría ya perdida con los años, que me ayudó a salir de mi caparazón y empezar a ser la persona que soy hoy. Con el permiso de su antecesora, Twin Peaks, desde hace mucho he considerado que, junto a Urgencias y Friends, fue uno de los pilares gracias a los cuales se cambió la forma de hacer televisión en la primera mitad de los 90. Cada una en su género (misterio, drama y comedia), demostraron que se podía hacer buena televisión saliéndose de lo establecido, y abriendo la puerta a toda una nueva generación de series que con mayor o menor fortuna siguieron y en ocasiones hasta mejoraron su estela. De hecho, antes de que Buffy, Cazavampiros explotase con tanta fiereza en la segunda mitad de su segunda temporada, bien podía haber sido tomada como una versión más juvenil de Expediente X, con "casos" más claramente paranormales y sustituyendo extraterrestres por chupasangres como su eje central.

Así y todo, estoy hablando de una serie que terminó hace ya nueve años. La televisión ha vuelto a cambiar desde entonces, con otros hitos como 24, Perdidos o House, pero me cuesta creer que el medio hubiese llegado a donde está ahora sin los amigos de Central Perk, los médicos de County General, y aquel par de agentes que ocupaban una oficina en los sótanos del edificio J. Edgar Hoover.

También señalar que el sistema que usamos muchos para ordenar los episodios está cogido del de Expediente X. Mientras en otros sitios, por poner un ejemplo, al primer episodio de la segunda temporada de cualquier serie lo identifican como S02E01, o con nomenclaturas similares, en España se ha tendido a numerarlo como 2x01, heredando sin más el código de producción de Little Green Men, una aventura que llevaba a Mulder a Puerto Rico. Me explico: Hasta finales de los 90, cuando se les quedó corto el sistema, la cadena Fox clasificaba los episodios producidos de la siguiente forma: un dígito para la temporada (que no tenía por qué corresponderse con el número real de la temporada; la primera temporada de MillenniuM se etiquetó con el número 4), una letra que identificaba la serie, y dos dígitos para el episodio dentro de su orden de producción, que podía o no variar respecto al de emisión. Así, Expediente X tendría la X como letra diferenciadora, mientras que Buffy tenía la V (2v01), Ally McBeal la M (2m01), MillenniuM la C (5c01),... También señalar que el piloto de cada serie se etiquetaba, por motivos que desconozco, como episodio "79" (1x79, 1v79, 4c79,...).

Por ello, y por muchas cosas más, durante estos tres días, mi programación se basará principalmente en revivir algunas de aquellas pequeñas y grandes historias fantacientíficas, aquellos momentos de tensión, aquellas frases graciosas, aquellos detalles llenos de humanidad... Por ello, permitidme un pequeño grito de guerra final:

X-Files Forever!

viernes, 5 de agosto de 2011

Mención a los caídos

Han caído como moscas bajo un spray. Sólo las más fuertes sobreviven. Las más fuertes... o las que deciden los a veces absurdos designios de las cadenas, más bien.


Hellcats, Better with You, Lights Out, Love Bites, Mad Love, Perfect Couples, Running Wilde, Traffic Light, Working Class,... y más que me dejo, o de las que hablaré más adelante. Todas ellas, canceladas en su primera temporada; parece que ha sido una época muy dura para las nuevas series. Algunas de ellas todavía ni habían encontrado su voz, y quizás por ello han caído, aunque muchas veces es más una falta de confianza de su cadena que otra cosa. ¿Quién no recuerda algún relato televisivo que haya tardado en despuntar, y luego nos haya asombrado con su grandeza?

Antes de mi particular "experimento", me pasé dos meses terminando una media de 3 temporadas (o series) por semana, bien de estas recien llegadas y expulsadas, bien de series más establecidas. Es curioso que muchas veces, en series de largo recorrido, cuando ya llevan unas cuantas temporadas termino echando en falta en el brío, la creatividad, la inocencia o el valor que tuvieron en sus primeros pasos, cuando sus protagonistas aún no eran muy conocidos y sus creadores no sabían si su proyecto duraría más allá de unos meses. Por contra, de estas cancelaciones primerizas algunas parecían ya predestinadas, con muchas series bien planteadas pero a las que les faltaba algo para enganchar, o que incluso ya nacieron viejas, como Shit My Dad Says. De ella, de Detroit 1-8-7, y de The Defenders ya he hablado suficiente, ahora comentaré un poco otras que he ido viendo:

Chase: abandoné esta historia de marshalls persiguiendo fugitivos al primer episodio. Un doblaje espantoso me impidió disfrutar de una historia que recuerdo normalilla, y visto lo visto, tampoco me entraron ganas de seguir en versión original.

Skins (versión yanqui): me encanta la versión inglesa, así que tenía que catar al menos este "remake". Porque el primer episodio más que una versión fue eso, un remake en toda regla del original, con poquitos cambios, y casi todos para peor. Donde allá había personajes y ambientes de aspecto común, realista, en ésta nos encontramos aspectos más típicos, aseados, ligeramente como de anuncio. Una copia sin alma, pero con muchas caras bonitas.

The Event: visto el piloto, parecía otro FlashForward. Me gustó pero no me enganchó poderosamente, así que no pasé de allí, esperando tener la (muy previsiblemente) única temporada para verla del tirón, pero, ay, el final dicen que es demasiado abierto, así que no apetece nada. Quizás si realizasen esa miniserie final de la que hablaban...

Lejos del mapa (Off The Map): el planteamiento era interesante, y la serie no estaba del todo mal, pero era demasiado blanda, más preocupada en sacar tramas románticas que en detallar la dureza de ser médicos en un lugar con escasos recursos (aunque con la de turistas que aparecían, yo no diría tan "fuera del mapa" como afirma su título), y aún intentando no recordar los episodios de Urgencias que contaban lo mismo con muchísima más maestría, el resultado quedaba bastante pobre.

Mentes Criminales: Comportamiento Sospechoso: sí... pero no. Lo mejor de esta serie es lo que tiene de su serie madre, pero a sus personajes les falta gancho, y muchas veces parece que los perfiles son meras improvisaciones. Ha tenido sus buenos momentos, no lo negaré, pero han sido eso, momentos, más que episodios. El último caso ha sido probablemente el mejor, y su final, también abierto, espero que lo resuelvan aunque sea con unas frases en la otra serie, pero tampoco me mataría si no fuese así. Y esto último dice mucho.

Mr. Sunshine: Matthew Perry como gerente de un estadio deportivo, resolviendo los diversos problemas que van surgiendo, lidiando con una jefa muy rara y enamorado de una de sus empleadas... otra que tenía algunos buenos momentos, pero no terminaba de afianzarse. Con unos mimbres parecidos (y con la misma rubia como interés romántico del protagonista), no hace mucho tuvimos a Better Off Ted, mucho más lograda e incisiva.

Glory Daze: una dramedia universitaria ubicada en 1986. He visto sólo los dos primeros, y tiene sus puntillos graciosetes, pero le falta algo, quizás tirar más hacia el surrealismo que se adivina aquí y allá, y desde luego hacia la comedia (¿o acaso la llaman dramedia cuando quieren decir comedia simpática pero sin demasiado humor?). Creo que la terminaré, aunque sólo sea por los recuerdos que me provoca su banda sonora ochentera.

No Ordinary Family: parece que no es época para superhéroes. Una serie sobre una familia con superpoderes tenía muchos elementos para triunfar, y el guión a veces me sorprendía siendo más inteligente de lo que parecía, pero creo que cargaron demasiado la tinta en sosos problemas cotidianos, y aunque la historia pretendía estar ubicada en un mundo realista, muchos de sus personajes se antojaban demasiado cliché, sobre todo los "buenos", excesivamente buenazos y con poca complejidad.

The Cape: otra de superhéroes, pero mucho más desfasada que la anterior. Con su mundo decididamente ficticio, aunque no lo suficientemente explorado (se notaba que podía haber dado mucho más juego), es decididamente mi favorita de entre todas estas cancelaciones, pero era raruna como ella sola (lo que no quita para que por momentos me recordase a Darkman o a la serie de los 90 de Flash), y requería demasiada complicidad y suspensión de la incredulidad del espectador, por lo que era casi inevitable que se estrellase.

Me quedan en el tintero, con intención de probarlas aún sabiendo su limitado trayecto, Breaking In, Chaos, The Chicago Code, y quizás también Outsourced.

lunes, 1 de agosto de 2011

¡Que se haga la luz!

Como dije en mi anterior entrada, hoy hago público este blog. Empezó siendo privado un poco por vergüenza, y también por si lo abandonaba a las primeras de cambio (y en junio, con lo ajetreado que tuve el mes, ganas no me faltaron), pero creo que ya va siendo hora de que no lo sepan sólo tres personas contadas.

Así pues, bienvenido el que entre; sed críticos, pero comprensivos, que aún estoy comenzando :)



Sobre mi experimento: estoy con un pelín de mono, en el sentido de que a veces, sin darme cuenta, termino de hacer algo y pienso "a ver qué episodio me pongo ahora...". De momento he visto sólo un par de películas, que tampoco quiero sustituir una adicción por otra, y he leído un poco... aunque en pantalla. Eso sí, está aumentando ligeramente la cantidad de música que escucho, otra de esas aficiones que tenía dejadas de lado.

sábado, 30 de julio de 2011

Semana de descanso (I)

En unos minutos, cuando den las 12 de la noche, comenzaré un experimento, una apuesta conmigo mismo. Se me ocurrió hace un par de semanas, sin más, y según fue dando vueltas en mi cabeza más me gustó:

No ver ninguna serie durante una semana.

Parece un reto sencillo, pero en las dos semanas que llevo anotando lo que veo en la web Miso, resulta que he visto un total de 85 episodios. Eso hace poco más de 6 episodios diarios. Obviamente, no veo tantos episodios todos los días, hay días que sólo he visto uno o dos, y otros que me he debido ver diez.

¿Por qué esta decisión? Principalmente, para despejarme un poco. Cuando empecé este blog, estaba viendo 30 series. Desde entonces, decidí ir recortando poco a poco el número, y se puede decir que lo he conseguido. En los últimos días he terminado con Doctor Mateo, la séptima temporada de The Office, la tercera de Flashpoint, y la quinta The Shield, con lo que, aún dejando las siguientes temporadas de esta última en la lista, el número de series que estoy viendo se queda en 12, un número muy reducido para lo que acostumbro.

(A modo informativo, y por orden alfabético, estas doce son: Ángel o demonio, Futurama, Glory Daze, Los vengadores (serie de dibujos), Monk, Mr. Sunshine, NCIS, Pequeñas mentirosas, Reglas de compromiso, The Batman, The Shield y Wallander)

También está esa sensación que tengo a veces de que mi vida se basa en trabajar y ver series, y otras actividades quedan en un segundo plano. Así pues, me tomaré esta semana como desintoxicante. ¿Qué haré con todo ese tiempo extra? Procuraré ver algunas películas, que tengo bastante abandonado el llamado séptimo arte (de hecho tengo DVDs comprados hace un año aún sin desprecintar), me pondré al día con algunas de esas tareas que se van dejando y dejando, quizás lea ese libro que lleva unos meses tirado sobre la mesa del ordenador, y seguramente vaya publicando alguna cosilla más en este blog. Que por cierto, una de mis intenciones al abrirlo era soltar curiosidades que iba descubriendo en las distintas series, y todavía no he puesto ninguna.

Si el experimento me gusta, quizás repita más a menudo, una vez al mes, o tal vez lo alargue (salvo excepciones puntuales) a todo agosto. Ya se verá. Lo cierto es que no sé cómo será despertarme mañana y no ponerme un episodio mientras ojeo las novedades en internet, o qué cambios notaré según pase el tiempo. ¿Mutaré? xD

Alguno se preguntará: ¿por qué empiezas un domingo y no el lunes? Que además, es día 1. Pues porque el día 7 es para mí un día significativo, y ese día quiero ver unos episodios de.... bueno, ya lo contaré en su momento, jeje. De hecho, había pensado en que la semana del experimento fuese la del 8 al 14, pero el ir terminando tantas series, entre otros motivos personales, me ha impulsado a hacerlo ya.

Una nota final: tengo previsto hacer público el lunes este rinconcito en el que escribo, con el cambio de mes y esas cosas. A ver cómo funciona la cosa...

¡Y allá vamos!

miércoles, 27 de julio de 2011

Abandonos

Partamos de una base: soy asquerosamente completista. Cuando empiezo algo, o lo dejo a las primeras de cambio o me cuesta horrores dejarlo. Por eso mismo, en mi estantería se encuentra (aún sin desprecintar) un DVD de "Indiana Jones y la película que nunca debieron hacer", o sigo descargando episodios y más episodios de todos los CSIs con la ingenua idea de que los veré algún siglo de estos, habiendo abandonado la franquicia cuando CSI: NY aún estaba dando sus primeros pasos.

Pero todo tiene un límite, y más en épocas en las que echas un vistazo a todo lo que tienes por delante, las series aún por estrenar (Sons of Anarchy, Treme...) o en pausa indefinida (Breaking Bad, Fringe...), momento en el que tienes que plantarte y decirles a algunas "Hasta siempre".

Eso también me lleva a una pequeña reflexión que me he hecho más de una vez, y es que hay ocasiones en las que, metido en el maremagnum, parece que algunos vemos series por cubrir el expediente, por tener otra muesca en nuestro revólver, o por hacer un más check-in en Miso, esa red social de visionado de series. Sé de gente que ha dicho en mitad de una conversación (vía chat) cosas del palo "me voy a ver House, que hoy toca" o "que se me están acumulando". ¿Cómo que hoy toca? ¿Es que si no cumples con el calendario te caerá como castigo ver 100 episodios de Pasión de gavilanes? Igualmente, en ocasiones me he encontrado viendo series una tras otra tras otra con desidia, casi como por decir "ya la vi", aunque luego ni recordase de qué iba. Y desde luego no es eso.

Así, cuando no me apetece ver nada, procuro no ver nada, y ver sólo lo que me apetece en cada momento. ¿Que se me acumulan sin ver 10 episodios de Castle? Pues nada, ya los veré cuando me sienta con ganas de ellos. Y no pasa nada. El problema es cuando pasan los meses, y las ganas de ver algo no es ya que no lleguen, es que se reducen aún más. Cuando, pese a ese afán de aferrarme a las cosas, mi pequeña parte racional me pide a voces que me baje del carro, que no tiene sentido seguir. Y así, llegamos por fin al punto del que quería hablar: series que he abandonado. Aquí van:

Anatomía de Grey: la dejé a los pocos episodios del comienzo de la 7ª temporada, pasaban las semanas y seguían amontonándose los episodios sin la menor gana de acercarme a ellos, y es que ya cansa. De hecho, debería haberme bajado del barco en la temporada anterior, pero me contuve. Es una serie DE adolescentes. Sin peros. Creciditos, pero adolescentes igualmente. Y una o dos únicas descargas dramáticas de gran calado por temporada no la salvan. De hecho, el supuestamente grandioso final de la 6ª temporada a mí me dejó bastante tibio; básicamente lo que hicieron fue limpiar del reparto a casi todos los nuevos que habían metido, y dar un par de golpes de efecto.

Glee: el hecho de conocer gente muy fanática de ella me impulsa a darle otra oportunidad, pero es que los primeros episodios de la segunda temporada fueron taaaan malos... y por lo leído, tampoco es que mejore mucho la cosa: una temporada sin rumbo, que si ahora estoy contigo, que si ahora no, que si hoy cantamos canciones navideñas, y luego el tema es el sexo... vamos, como la primera temporada, pero más perdidos y sin el efecto novedad.

Undercovers: quizás aquí no vale hablar de abandonos. Sólo aguanté dos de los trece episodios que finalmente duró. Pero en casos así, en los que toda la serie tiene menos de una quincena de episodios, acostumbro a vérmelos igualmente por ese completismo ya mencionado, a poco que la cosa no me espante. Y espantarme no, pero aburrirme, bastante. Salvo por un par de momentos de acción y por la curiosa ambientación española del primer episodio, mezclando detalles reales (Caja Madrid... ¿acertaron por casualidad?) con otros grotescos (ver cartel en el fotograma de debajo), el episodio me resultó de lo más plano y previsible. El segundo no mejoró, así que nada, a la basura.



Weeds: Su anterior temporada, la cuarta, me resultó inferior a las anteriores. El cambio de escenario no terminaba de gustarme, y en ésta encuentro esos problemas acentuados. Se supone que esto es una comedia, y de hecho no es que haya hecho un viraje hacia el drama, sino que, para mí, ha perdido la chispa que tuviese. Vistos tres episodios de la 5ª temporada, encuentro que salvo ocurrencias ocasionales (como las hilarantes llamadas telefónicas a todos los conocidos de Celia), las situaciones son de lo más sosas. Veo a sus personajes perdidos, sin rumbo ni una base sólida sobre la que asentarse, y saber que me quedan al menos dos temporadas más por delante no ayuda. Al contrario, si supiese que la serie había terminado ya, pues tiraría adelante hasta el final, esperando un cierre apropiado, pero así se le quitan a uno las pocas ganas que le quedan.

Las chorradas de mi padre: Un caso curioso. La serie está basada en una cuenta de Twitter en la que un tipo ha ido soltando frases que soltaba su padre, chistosas unas, vergonzantes otras. Pese a un origen tan actual, la serie parece haberse hecho hace como veinte años, cuando las sitcoms estaban viviendo una época dorada, y se multiplicaban las comedias familiares de risas enlatadas. El problema, aparte de que los tiempos han cambiado, es que no nos encontramos con algo surrealista y con la complicidad del espectador como fue El Príncipe de Bel Air, o de humor tan estudiado como Frasier, no; esto es más un Vivir con Mister Cooper cualquiera, que puede (o no) ser divertido, pero no deja de ser algo del montón. Y así nos encontramos con chistes trasnochados que lo mismo eran divertidos leídos, pero representados, o casi más bien recitados uno tras otro, pierden su valor.

También tengo colgando de un hilo la española Ángel o demonio, pero el estar ya cerrada juega a su favor, así que por ahora más bien está en pausa. Seguiremos informando.

martes, 26 de julio de 2011

Rizzoli y... por ahí anda Isles

Diez episodios. Es una buena medida para poner a prueba una serie. No son ni los escasos seis episodios (escasos para los términos estadounidenses, porque los británicos hacen maravillas en "tan poco" tiempo) de algunas ni los en ocasiones excesivos trece de otras, en los que les da tiempo de perderse y aburrir al personal varias veces. Diez... o quizás incluso ocho, parece un número correcto para empezar a demostrar lo que pueden dar de sí un planteamiento y unos personajes concretos. Además, un número así anima más a hincarle el diente, presuponiendo terminar al menos este primer recorrido.

Rizzoli & Isles es una serie veraniega que dispone de uno de esos acortados trayectos para desenvolverse. Y me alegro de que así sea, de que no haya tenido oportunidad de perderse en casos banales durante más de una veintena de episodios. Basada en una serie de libros de una tal Tess Gerritsen, lo protagonizan una detective de policía (Rizzoli) y su amiga forense (Isles), y por lo poco que me he informado sobre las novelas, el personaje de Isles no aparece hasta la segunda de ellas, y quizás ahí radique parte del papel levemente secundario que tiene en la serie.

Así, mientras con Rizzoli tenemos flotando por toda la serie su ambiente familiar (¿soy el único al que le resulta extraño ver a Chazz Palminteri como fontanero padre de familia?), sus compañeros de trabajo, incluso sus ocasionales romances y su pasado con "El Cirujano", de Isles, salvo en dos episodios más centrados en ella, sólo tenemos apuntes muy sueltos, una cena romántica por aquí, una tortuga por allá... Vale, su propia personalidad y su pasado "muy a lo Bones" juegan a favor de que no haya mucha gente a su alrededor, pero podrían meterle un ayudante de laboratorio colado por ella, o unos entrañables vecinos (como la de Rizzoli del piloto) preocupados por ella. En cambio, la mayor parte del tiempo aparece a la sombra de la detective, bien como suministradora de información sobre el caso, bien como su amiga rarita, y a veces como ambas cosas a la vez, siendo la policía casi siempre el motor de la historia.

Y es que incluso en la cabecera de la serie aparecen un poquito más las fotos de Rizzoli que las de Isles. Y hablando de la cabecera, y de la serie en general, me parece un gran acierto el modo en que utilizan la ciudad de Boston y todo lo que la envuelve: el estrangulador, la maratón, la mafia irlandesa... Creo que desde la primera temporada de Crossing Jordan (curioso, otra serie con el apellido de una forense en el título) no había visto otros títulos de crédito con tan buen ritmo de violines.

Un inciso: Corren por ahí interpretaciones acerca de un supuesto subtexto lésbico entre las dos protagonistas, pero yo, salvo en el "episodio de las lesbianas", no vi nada más allá de una amistad. Pero claro, yo soy de los que también veía amistad entre Mulder y Scully mientras otros veían hasta sexo, así que no creo que sea el indicado en detectar y analizar esas cosas.

Sobre la serie en sí, no ha estado mal. Tras un primer episodio interesante, pero sin más, llegaron unos cuantos que se movían por el procedimental común, con casos variando entre lo soso y lo entretenido. Y entonces, en la segunda mitad de la temporada, parecen empeñados en cambiar el modelo que apenas estaban empezando a montar. Primero vino el séptimo episodio, mi preferido de toda la tanda, en el cual, utilizando como punto de partida la ya mencionada maratón de la ciudad, evento que reune cada año a más de 20.000 corredores, por no hablar de las familias y espectadores, crea un episodio tenso, dinámico, y desde luego distinto a los anteriores. Los dos siguientes episodios también se desmarcaban con tramas que pillaban de cerca primero a una y luego a la otra protagonista.

Y entonces nos encontramos con el episodio final... que funciona como metáfora de toda la temporada: estuvo bastante bien, pero dejaba que desear. Si bien tuvo momentos verdaderamente emocionantes, y se permitieron algunas licencias quizás un pelín atrevidas para una serie en otros aspectos más "blanca" o ligera, también hubo momentos en los que el ritmo y la tensión se perdían. Por no hablar de que hay detalles, como cierta amenaza de un detective a su teniente, que parecen impropios de personajes aún en pañales, como si nos hubiesemos perdido parte de su caracterización (lo mismo hace falta leerse los libros para conocerles mejor).

Así y todo, es una serie recomendable, que pese a sus fallos apunta maneras, y a la que merece la pena darle tiempo a ver cómo evoluciona.